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Creo que ya
estamos todos un poco cansados de discursos, comparecencias, promesas,
ruedas de prensa, réplicas, peleas entre partidos y demás. Es el momento
que estábamos esperando: Zapatero y su gobierno comenzarán a tomar el
timón de España en los próximos días.
Zapatero se
llevó los votos de Esquerra Republicana, Izquierda Unida, Bloque
Nacionalista Gallego, Coalición Canaria y la Chunta Aragonesista.
Ahora es
cuando podremos comenzar a ver en qué quedan tantas promesas socialistas
y lo más importante, el precio del flirteo con fuerzas nacionalistas o
independentistas. Por el bien de España, Zapatero debería buscar el
consenso -tan proclamado- con la segunda fuerza mayoritaria de la nación,
el Partido Popular. Y parece que la voluntad de ambos partidos por
alcanzar acuerdos es óptima por el momento.
Por su
parte los nacionalistas, cada uno con su historia. Joan Puigcercós, de
Esquerra Republicana pidiendo que en el Congreso pueda hacer sus
exposiciones en catalán... Mucha confianza ha debido dar Zapatero a la
Esquerra para que las primeras palabras de la intervención Puigcercós
fuesen ya para pedir cosas tan absurdas, tan innecesarias, tan ridículas y
tan fuera de lugar en el momento político que nos ocupa. Si ya es
discutible la aportación política de la Esquerra al gobierno de España
y al país con su presencia en el Congreso, la petición de Puigcercós
suena a chiste catalán. ¿Tendrían el resto de los diputados que seguir
sus palabras mediante un traductor? ¿Tendrían en todos los informativos
de los medios de comunicación que traducir las sesiones del Congreso?
¿Cual es la aportación a la mejora de la calidad de vida, a la lucha
contra el terrorismo, o la economía del país que se logra con una
propuesta así? Lo malo es que como el gobierno está de estreno -y aún
no sabemos nada de su forma de actuar- ninguna propuesta nacionalista
inoportuna y ridícula como la de Puigcercós puede tomarse a broma.
Nunca se sabe.
Zapatero
pidió a PNV que se olvide ya del Plan Ibarretxe (con otras palabras).
Bien por Zapatero. Mal por el PNV. Otra cosa que descubirmos estos días
es que CiU sigue clamando venganza por una supuesta traición del PP que
se tardará -según dice su portavoz- muchos años en olvidar. Que cosas.
Llamazares
se equivoca al autodenominarse como la "resistencia" contra el
PP, porque en estos tiempos internacionales que corren,
"resistencia", sólo hay una que salga a diario en los
informativos. Y como sabemos cuales son las prioridades de IU, podríamos
-siendo mal pensados o sin serlo. A saber...- sospechar que Llamazares se
identifica con la mal llamada 'resistencia' iraquí. Mal llamada, porque
tiene más de terrorismo que de resistencia quien se dedica a colocar
coches bomba y matar a ciudadanos.
Decía
Ussía hace poco en su recién estrenada columna de La Razón que
Llamazares no debía dimitir nunca de su puesto, porque sería imposible
encontrar a un líder comunista tan malo y que con él estaba asegurada la
desparación del partido. Cosas de Ussía, no del todo mal encaminadas. Ya
alguna vez comentamos que nunca se nos ocurrió pensar que echaríamos de
menos a Anguita. Lo que hace Llamazares.
Pero lo
realmente llamativo del discurso de Llamazares fue su petición de que si
se produjese otro atentado terrorista, que nadie lo utilice para atacar a
otros partidos. Increíble. Definitivamente la izquierda en España tiene
memoria instantánea. De pronto todo se olvida, flus!, nunca hubo nada,
nunca hice nada, nunca pasó nada. Que conste, que está bien que lo diga,
que atacar a un Gobierno por un atentado terrorista es una injusticia y
una infame marranada. Sin embargo, comprenderán, que tiene narices que lo
diga Llamazares.
Rajoy por
su parte realizó un discurso impecable y buscó junto a Zapatero puntos
comunes y de consenso. Es probablemente la mejor intervención de Rajoy
desde que es candidato a la presidencia del gobierno. Tocó todos los
temas que importan a los españoles, presionó a Zapatero hasta
lograr que concretase algo su inicial discurso (precioso pero muy poco
comprometedor) y hasta dio muestras de un saludable buen humor. Si Rajoy
mantiene esta línea -como así se ha comprometido- el sector
pancarterista -ni todo el PSOE, ni toda IU lo comparten- podrá aprender a
realizar una oposición dura pero también seria, responsable y
respetuosa. Muy lejos de incendiar sedes o agradir e insultar a ministros
echando a la ciudadanía a la calle.
Quizá la
nota destacable mas interesante de las parafadas en el Congreso es que la
gente de derechas ha podido escuchar algunas cosas esperanzadores y
correctas en boca de Zapatero y la de izquierdas ha podido sentirse
identificada en algunas cosas y satisfecha en líneas generales con buena
parte de las palabras de Rajoy.
Deseosos de
que el gobierno ex-felipista y zapaterista siga acercándose al poder,
despedimos esta conexión hasta próximas novedades. Deseamos de corazón
poder contar las verdades y, en especial, los aciertos de este "nuevo
talante" (?). Si los hay y si las hay.
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