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Todos los
partidos continúan sin definir demasiado sus posturas con respecto a la
investigación del 11-M. Mientras los jueces manejan el eterno muestrario
de pruebas y acusados, seguimos sin tener ni idea de lo que pasó el 11 de
marzo. Lo más que sabemos sobre el atentado más grande de la historia de
España es que no sabemos nada.
Mientras
tanto, elucubramos posibles combinaciones, hipótesis que llenan aún hoy
las tertulias políticas. Por cierto, en lo político, cada nueva entrega
de El Mundo sobre los agujeros del 11M más nos tiembla el cuerpo.
Agentes del CNI del psoe que juegan con información, ministros
despistados e inocentes, una oposición sin escrúpulos, una nefasta
comunicación del gabinete Aznar y un campaña mediática descarada
por parte de algunos medios de comunicación, también sin
escrúpulos.
¿Y qué se
puede saber -al menos, en lo que a la política nacional se refiere- que
no sepamos? ¿Qué puede llegar a conocerse, que no hayamos sospechado ya?
Está claro que se han planteado tantas dudas y sospechas durante este
tiempo, que es difícil que la realidad supere a la ficción. Aunque aún
planea la sombra de los últimos años del felipismo, donde efectivamente,
la superó y con creces. Así que ya nada puede darse por seguro.
La
conclusión lejana de todo el intercambio de declaraciones vacías sobre
las pretensiones de unos y otros de pedir o no una investigación sobre el
11M, es que, en apariencia, todos tienen algo que esconder. Eso es lo que
parece. Pero en los últimos días las conjeturas en las tertulias de
radio se multiplican. La última, que el PP podría estar esperando un
momento oportuno (se entiende electoral) para sacar a la luz las
manipulaciones del PSOE durante el 11M. Otras hablan de que el PSOE sabe
que tiene que perder tras la investigación, pero piensa que algunos
miembros del PP se verán salpicados de una mala gestión. Y al fin, lo
que sí es claro, es que los socialistas conocen su capacidad casi innata
para manejar los datos resultantes de cualquier investigación -buenos o
malos- a su favor. Y a su vez, el PP también es consciente de su
inutilidad completa para aprovechar los desaciertos y/o manipulaciones del
Partido Socialista, pues la batalla de comunicación está, de entrada y
por mucho tiempo, ganada por la izquierda. Aún recordamos a los
políticos del partido popular sonriendo de brazos cruzados mientras la
oposición alentaba a las masas para echarse a la calle a increpar la
labor del gobierno. Aún recordamos como algunos ministros mantenían
respetuoso silencio mientras exaltados destruían sedes del Partido
Popular o intentaban agredir a ministros en los episodios mas
despreciables de los días del Prestige o el No a la Guerra.
Parece que
han cambiado las posiciones del Gobierno y la oposición, pero todo sigue
igual. Y nosotros, por la cobardía de unos y la tontería de otros
seguimos sin saber nada de nada sobre el 11-M... a seis días de hacer
tres meses.
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